sábado, 3 de mayo de 2014

Cosas que importan


De camino al instituto, mi hijo de 14 años se da cuenta de que ha olvidado hacer los deberes de Biología.
"¿Era algo importante?", le pregunto, temiéndome lo peor.
"No, qué va", me responde. "Lo típico, unas preguntas del libro. Nada importante".
La anécdota la cuenta Will Richardson para ejemplificar la poca importancia que tiene para los estudiantes el trabajo que realizan en la Escuela (Instituto, Universidad...).
Cualquiera que tenga hijos en edad escolar habrá notado el escaso interés que demuestran por el trabajo de clase, más allá de querer aprobar o sacar buena nota. Esto último no demuestra interés en la tarea, simplemente es un medio (o un obstáculo a superar) para conseguir un objetivo: la calificación, o la titulación, en última instancia. Por eso es tan recurrente la pregunta "¿esto cuenta para nota?".
Entonces, ¿qué es lo que tiene importancia para un estudiante? 
El trabajo puede resultar significativo si tiene repercusión fuera de las paredes del aula, si va más allá de intercambiar un papel (o un documento digital) con el profesor. Una tarea que tiene relevancia en el mundo es un trabajo importante para el que lo lleva a cabo.
Si en la clase de Lengua vamos a elaborar una ruta literaria por nuestro pueblo (o geolocalizar los rincones más interesantes utilizando poemas) enlazando vídeos en Google Maps, la actividad será más relevante si podemos incluirla en la página que Wikipedia dedica a nuestra localidad, o en la página del Ayuntamiento (porque resultará útil a otras personas).
Si montamos un programa de radio es para que salga al aire, para que se emita. Ese trabajo tiene una incidencia fuera del aula, entre las personas que lo pueden escuchar, y eso crea mayor compromiso con la tarea.
Podríamos pensar en otros muchos trabajos que "importan", que son los que de verdad producen aprendizaje en todos los que participan (incluido el docente).
El papel de la institución educativa, si es que tiene alguno, es buscar el talento en cada una de las personas que acuden a ella. No se trata de un lugar en el que se transmiten datos. Nadie necesita hoy día asistir a clases para recibir información. Sin embargo, ayudar a desarrollar el talento, a formar parte de un  equipo, a darle sentido a la información y a discernir lo importante de lo accesorio, a participar en sociedad con espíritu crítico...esos saberes son los que deben formar parte de nuestro trabajo en la Escuela.
Si la respuesta de los estudiantes ante las tareas que les proponemos es "nada importante" (y no me refiero a la nota), entonces nos estamos equivocando.
Para hablarnos de todo esto nos visitó esta semana David Álvarez (@balhisay).
Además de hacernos una propuesta de trabajo, nos habló de talento, de aprendizaje, de identidad digital, y sobre todo de felicidad. De cosas que importan.




jueves, 3 de abril de 2014

Acción Poétika

En este álbum (pinchando en la imagen) podéis ver algunas de las fotos de la "acción poétika" que los estudiantes de 2º de Bachillerato llevaron a cabo por las calles de nuestra Villa.

https://plus.google.com/u/0/events/gallery/chlkadv9or24g86eeo2u5adqfik?sort=1

Algunos de los mapas de Google Maps:


domingo, 23 de marzo de 2014

Escritura creativa contra la lectura obligatoria


En el 2º curso de Bachillerato las lecturas vienen señaladas por las Pruebas de Acceso a la Universidad. No hay margen de maniobra en este aspecto de la asignatura. No se pueden adaptar al momento, a la actualidad, a los gustos, fortalezas o carencias de cada grupo.
Nunca me gustaron las lecturas obligatorias, ni los exámenes sobre obras literarias. Leer un libro sabiendo que tendrás que examinarte sobre su contenido es la mejor manera de estropearlo.
Para mí, una solución intermedia es trabajar la escritura creativa sobre los textos obligatorios.
Propuse a mi alumnado de 2º de Bachillerato que recrearan, copiando el estilo, el ambiente, la obra "Los girasoles ciegos". 
Algunos optaron por escribir cartas de algún personaje a otro, cambiar el desarrollo de la historia o narrar un sueño dentro de la obra.
Lo que sí es evidente es la calidad de los resultados.
¿Lecturas obligatorias? Escritura creativa.


martes, 11 de marzo de 2014

Proyecta, que algo queda....

Creo (porque la experiencia así me lo ha demostrado) que la metodología basada en proyectos, problemas, tareas, o como la queramos llamar, es la más adecuada para la enseñanza de la Lengua (materna o no).
En los cursos del Bachillerato, apostar por una metodología de este tipo es casi un suicidio profesional y social. Las familias, y los propios alumnos, se preocupan tanto por las Pruebas de Acceso a la Universidad (mayúsculas mayestáticas) como el campesino del cuento de Kafka, que quiere acceder a la Ley, se obsesiona por la entrada (hay un guardián) y termina muriendo en la puerta sin poder entrar.
Programar la asignatura de Lengua en 2º de Bachillerato provoca un inevitable sentimiento de desasosiego. Las pruebas externas son casi como una droga, nos vampirizan.
El caso es que, en medio de este tsunami, he encontrado la posibilidad de encajar pequeños proyectos que, además de relajar un tanto la obsesión por los exámenes, ayudan a aprender mucho, tanto a ellos como a mí (se trata de eso, ¿no?).
El que acabamos de terminar consistía en la elaboración de un periódico basado en la obra "Luces de bohemia" (inspirado en este proyecto de Nacho Gallardo). Además de respetar las convenciones de los géneros periodísticos, los textos tenían que referirse a la época en la que sucede la obra y a los hechos que se cuentan en ella.
Los resultados son francamente sorprendentes por su calidad y por su creatividad. No puedo dejar de compartir algunos, porque me siento orgulloso de compartir el aula con estos chicos y chicas.